





Desde el corazón de Oaxaca Escribo esto mientras el 2025 se despide entre el aroma a copal y los colores vibrantes de Oaxaca de Juárez. Miro hacia atrás y apenas puedo creer el camino recorrido: la intensidad de India y mis 200 horas de yoga, el regreso a Guatemala y el desgaste de un proceso legal que finalmente ganamos. He trabajado duro, he cumplido y he sobrevivido. Pero hoy, mientras sigo procesando las lecciones de India, he decidido que mi 2026 no se tratará de “lograr”, sino de “ser”.
El mar, los amigos y el movimiento Antes de llegar a la ciudad, el camino me llevó por San Agustinillo, Mazunte y Zipolite. Fueron días de sol y sal compartidos con mis amigos y con mi novio. Entre risas y comida vegetariana deliciosa, sentí cómo mi cuerpo reclamaba su propio espacio. Corrí siete veces como parte de mi entrenamiento, sintiendo la arena y el viento. Mi bienestar ya no es solo mental; ahora mi cuerpo se mueve con un nuevo ritmo: corro, hago yoga, levanto pesas y bailo. Cada sentadilla y cada paso de baile son una celebración de que estoy viva.

1. El propósito de ser “traviesa” Crecí condicionada a seguir las reglas al pie de la letra, con el miedo constante a un castigo. Pero en este viaje entendí una verdad liberadora: nadie me está vigilando. Este año quiero ser “traviesa”. Quiero desafiar activamente el condicionamiento de la “niña buena”. Quiero explorar mis límites sensoriales y que lo que antes me resultaba incómodo o “prohibido” por la rigidez de las reglas, ahora sea simplemente divertido. La vida es un juego, y yo apenas empiezo a jugar.

2. La necesidad de ser “egoísta” Para este 2026, el “egoísmo” será mi acto de amor propio más radical. Significa entender mis necesidades, escucharlas y comunicarlas con amabilidad para satisfacerlas. Ya no voy a postergarme. Este año, yo voy primero para mí. No es falta de amor hacia los demás, es abundancia de amor hacia mí misma para poder estar presente de verdad en mis relaciones, como lo estuve en la costa con mi novio y mis amigos.

3. Mi trabajo es lo que hago, no quien soy Llevo demasiado tiempo cargando una responsabilidad autoimpuesta que obstruye mi paz. Ganar la demanda fue un cierre necesario, pero la lección real es que mi trabajo es una extensión de mí, no mi identidad. Trabajo para vivir, no vivo para trabajar. He decidido soltar esa carga de “salvadora” o “responsable absoluta”. Daré mi tiempo y dedicación a quien sepa apreciarlo; no todos merecen mi energía.




Una aventura sensorial Dormir escuchando el mar o ver el amanecer después de correr son mis nuevos tesoros. India me dio las herramientas y Oaxaca me está dando el espacio para usarlas. Entro al 2026 confiando en mi capacidad para protegerme, para emprender aventuras y, sobre todo, para disfrutar de la maravillosa mujer en la que me estoy convirtiendo.
Paz, amor y muchas frutas,
Kiriosa











