Mientras escribo esto, ya tengo mi viaje preparado y me recuerdo cuando todo esto era solo un sueño. He escuchado a lo largo del tiempo que, cuando viajeros y viajeras van a la India, consolidan su estatus de viajeros. Mi novio Kaleb ya fue a la India, mis amigos Anthony y Jono también. Conocí hace mucho tiempo a una chica de Panamá que viajó a la India a estudiar yoga. Pero no conozco a nadie más en mi círculo social que lo haya hecho.
Voy a ir a Rishikesh por un mes (Noviembre 2025) para estudiar mis 200 horas de yoga (200 hours YTTC). Es un sueño hecho realidad, es una celebración personal porque cumplo diez años de ser vegetariana.

Mi destino: Rishikesh
Voy a ir a Rishikesh porque es considerada la capital mundial del yoga, una ciudad sagrada que me llevará al siguiente nivel en mi vida espiritual. Practicaré las ocho ramas del yoga con maestros que lo viven realmente. El viaje espiritual de ir a la India es más que posiciones y respiraciones; es la culminación de años de transformación personal. Estoy muy emocionada y, a la vez, tengo miedo de ir, porque la Kiri que se va no será la Kiri que regresará. Viajaré sola, conoceré nuevas personas, y será mi primera vez en Asia.

Rodeada de una tradición cristiana en Guatemala, crecí con la idea del temor a Dios. Debido a mi trauma, nunca pude conectar a Dios como una figura protectora, lo que me hizo sentir un profundo aislamiento en mi crecimiento con otras personas. Mientras otros seguían tradiciones con las que yo no conectaba, me refugié en lo que sí me hizo sentido: el karma, el dharma, el universo y sus leyes. Así conocí las prácticas del yoga.
Aunque he intentado practicar yoga desde donde estoy, me interesa mucho el Ashtanga y necesito una guía para adentrarme más en este mundo. Espero encontrar un sentimiento de pertenencia al profundizar en la filosofía, anatomía, tradición y práctica del yoga.
Escogí hospedarme en la escuela Yogkulam, a pocos metros de la calle Yoga Villa Road en Rishikesh. Encontré las mejores reseñas, y será una experiencia cómoda para mi inicio de viajes en la India. La estructura de las clases me atrae mucho: aprenderé de filosofía, anatomía, respiración, posturas, alineación y cómo enseñar. Compartiré un cuarto con alguien más durante veinte días. Además, la escuela proporciona tres comidas al día, de lunes a sábado, que son completamente vegetarianas.

Con vistas a los Himalayas y tan cerca del río Ganges, estaré en un horario completamente diferente, con tradiciones y comida distintas, y lo haré yo sola. Una aventura sin comparación.
Quiero explicarte también cómo me preparé para este viaje. Viajaré desde Xela hasta Rishikesh, que son bastantes kilómetros con una intención espiritual; es una peregrinación.
Viajaré de Xela para la Ciudad de Guatemala en Xela Bus, tomaré un Uber a mi hostal de confianza, Tequila Sunrise, donde dormiré en una cama cápsula. Temprano iré al aeropuerto para tomar un vuelo a Montreal, Canadá; para entrar, necesito una visa ETA, que ya tengo. Después, no tengo muy claro si cruzaré el Atlántico o el Pacífico con Air Canada.
Llegaré a Nueva Delhi, India, donde me recuperaré del jetlag por cuatro noches. Para ir a Dehradun tomaré otro avión, y finalmente me irán a traer en carro para llevarme a Rishikesh. Me llevará seis días ir de Xela a Rishikesh. Para entrar a la India, también se debe obtener una e-visa, un mes antes de ir. Mientras esté en Delhi, obtendré redes ilimitadas con Holafly y retiraré dinero de un cajero con mi tarjeta Visa.

Yo sé que si tengo efectivo, mi tarjeta de crédito, mi celular con carga y acceso a internet, puedo resolver cualquier cosa.
Entre vuelos, cambios de horarios, nuevos idiomas y jetlag, esto ya empieza a sonar como una increíble aventura.
Paz, amor y muchas frutas,
Kiriosa



