Antes de que la aventura continúe, quiero tomar un momento y recordar mi primer blog. Ahí por el 2018, quise documentar mi vida desde lo que consideraba importante para mí. Hace un par de noches, busqué mi nombre en Google y mi viejo blog, congelado y abandonado, fue la segunda opción en la búsqueda.



Vi fotos de tiempos que hoy parecen una vida pasada, cuando viví en Ashland, Oregón. Una kombucha que me regaló mi amigo Antony, el viaje a Mount Rainier con Kaleb, y la primera vez que viajé sola… Mis blogs eran cortos, con errores de ortografía y puntuación, porque yo solo escribía, seleccionaba una foto y publicaba. Recuerdo que el pensamiento detrás de esa acción era: “solo tengo que empezar.”
En el 2019, decidí que el blog ya no era algo que podía sostener. La voz del sufrimiento me decía: “no sabes lo suficiente de vegetarianismo”, “eres una impostora”, “a nadie le importa”, “cometes demasiados errores,” entre otras cosas.
Noviembre de 2025 cumplo 10 años de ser vegetariana, una decisión que, hasta el día de hoy, es una de las mejores que he tomado. Encontré valor en mi blog antiguo casi 6 años después.
Ahora, soy una mujer guatemalteca con un negocio exitoso, en búsqueda de experiencias sensoriales, viajes y aprendizaje. La nómada vegetariana es mi blog personal, mi huella digital de pensamientos profundos, de dolor canalizado y de un deseo de crecer. Escogí vivir, y ahora lo puedo hacer mejor. Creo que valgo la pena documentarme, así que eso haré.
Kiriosa.